Delicias, Chih.- Entre aplausos, recuerdos y más de una lágrima, esta mañana la comunidad de la Escuela Secundaria No. 96 “Vencedores del Desierto” se reunió para rendir homenaje al profesor Carlos Hugo Holguín, quien después de 30 años de servicio a la educación llegó al momento de decir adiós a las aulas y comenzar una nueva etapa de su vida: la jubilación.
La ceremonia estuvo marcada por la nostalgia, pero también por la alegría de reconocer una trayectoria que dejó huella en generaciones de estudiantes y compañeros.
“Un gran compañero alza su vuelo; sin embargo, es importante en la vida una etapa de júbilo, una etapa de descanso merecido”, se expresó durante el homenaje, destacando que el profesor Carlos Hugo no solo fue un docente, sino también un compañero que compartió grandes retos y desafíos dentro de esta institución.
Nacido el 15 de enero de 1964 en Ciudad Jiménez, Chihuahua, Carlos Hugo fue el octavo de once hermanos. A los seis años llegó junto con su familia a Delicias, ciudad que desde entonces se convirtió en su hogar.
Fue además el primer representante sindical de este centro de trabajo ante el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, Sección 8, y tuvo una participación especial en la identidad de la institución, al proponer el nombre que hoy orgullosamente lleva: “Vencedores del Desierto”.
Pero si algo quedó claro durante la despedida fue que su mayor legado no está solamente en los documentos o reconocimientos, sino en los recuerdos que dejó entre sus alumnos.
En una carta preparada especialmente para él, estudiantes destacaron su personalidad graciosa, divertida, carismática y amable, recordándolo como un profesor que siempre buscó dar lo mejor y que logró ganarse el cariño de numerosas generaciones.
“Siempre lo recordaremos con cariño”, fue parte del mensaje dedicado al maestro, acompañado por palabras de admiración y afecto de sus alumnos.
Después de tres décadas dedicadas a enseñar, orientar y acompañar a jóvenes, el profesor Carlos Hugo Holguín cerró este capítulo entre abrazos y aplausos, dejando atrás las aulas, pero llevándose consigo algo que difícilmente se jubila: el cariño y los recuerdos de quienes tuvieron la oportunidad de llamarlo maestro.
Hoy, los Vencedores del Desierto le dijeron adiós a un compañero, pero también celebraron el comienzo de una nueva etapa para quien durante 30 años hizo de la educación parte de su vida.
Edición: Mayra Hermosillo