Meoqui, Chih.- Entre tonos amarillos y naranjas, los campos comienzan a anunciar la llegada de una de las tradiciones más arraigadas de México: el Día de Muertos. Detrás de cada flor hay meses de trabajo, dedicación y una historia familiar que, año tras año, mantiene viva esta costumbre.
Merced Núñez, agricultor de la comunidad de Guadalupe Victoria, lleva alrededor de 35 años dedicado al cultivo de cempasúchil, una actividad que aprendió desde pequeño, cuando su padre también sembraba esta flor y le transmitió parte de sus conocimientos sobre el trabajo del campo.
El productor explicó que la siembra comienza en marzo y que, con los cuidados necesarios, las plantas se desarrollan durante los meses siguientes para estar listas en la temporada de noviembre. Su manejo incluye la aplicación de fertilizantes y productos foliares que favorecen su crecimiento.
Además del tradicional cempasúchil, en esta temporada también destacan los crisantemos, que aportan variedad y color a los arreglos florales. Estas flores se encuentran en cuatro tonalidades: blanco, guinda, salmón y amarillo, opciones que permiten a las familias elegir distintas combinaciones para adornar sus hogares, altares y espacios dedicados a recordar a sus seres queridos.
Para este año, Merced destinó aproximadamente media hectárea al cultivo y espera que las flores terminen de abrir para alcanzar su mejor aspecto durante los días de mayor demanda. Sin embargo, reconoció que las ventas han avanzado lentamente, pues muchas personas esperan a que las plantas estén completamente florecidas para realizar sus compras.
El cempasúchil se ofrece de distintas maneras: por surco, por manojo y al menudeo, incluso por metro, con precios que varían según la cantidad y la modalidad de compra. El agricultor confía en que, conforme se acerque el Día de Muertos, aumente la afluencia de compradores y mejore la comercialización de su producción.
Quienes deseen adquirir estas flores directamente con el productor pueden encontrarlo en Guadalupe Victoria, a la salida de la comunidad, antes de llegar a la gasolinera. De esta manera, además de llevar a casa flores frescas para esta temporada, las familias apoyan el trabajo de los agricultores locales.
Así, mientras los pétalos terminan de abrirse y los campos se llenan de tonalidades, Merced Núñez espera que esta temporada traiga mejores ventas para su cultivo. Porque detrás de cada flor hay años de experiencia, herencia familiar y una tradición mexicana que vuelve a florecer cada Día de Muertos.
Edición: Mayra Hermosillo