Delicias, Chihuahua.— Con el inconfundible aroma a pan recién horneado y el sabor de una tradición que pasa de generación en generación, las panaderías comienzan a prepararse para una de las temporadas más esperadas del año: el Día de Muertos, cuando el pan de muerto se convierte en uno de los protagonistas de las mesas y los altares mexicanos.
En la panadería El Triunfo, la elaboración de este tradicional alimento ya está en marcha. Actualmente, sus hornos producen alrededor de 350 piezas diarias, una cifra que aumenta conforme se acercan el 1 y 2 de noviembre, fechas en las que crece la demanda de las familias que buscan mantener viva esta costumbre.
Arturo Borunda Mata, encargado de producción de Panaderías El Triunfo, explicó que la venta comienza a repuntar desde aproximadamente un mes antes de la celebración, cuando los clientes empiezan a buscar el tradicional pan para compartir en casa o colocarlo en sus altares.
La variedad también es parte del atractivo, pues además del pan de muerto sencillo, ofrecen opciones rellenas de cajeta, chocolate, Nutella y queso con fresa, en presentaciones chicas, medianas y grandes, para satisfacer los diferentes gustos de sus consumidores.
El movimiento no se limita únicamente a las compras familiares. De acuerdo con el encargado, también acuden escuelas y empresas que adquieren el producto para sus altares de muertos, una actividad que permite acercar a niñas y niños a las tradiciones mexicanas, especialmente en los planteles de educación primaria.
Mientras algunas familias compran una o dos piezas para disfrutar en casa, otras hacen pedidos para sus celebraciones y actividades escolares. Así, la producción va tomando mayor ritmo conforme se aproxima la fecha, cuando el pan de muerto se convierte en uno de los productos más buscados de la temporada.
Más allá de su sabor y sus distintas presentaciones, cada pieza representa una tradición que permanece viva en los hogares mexicanos. Entre harina, azúcar y hornos encendidos, los panaderos de Delicias se preparan para atender una demanda que crece año con año y que demuestra que, en estas fechas, los sabores también son parte de la memoria y la identidad cultural.
Edición: Mayra Hermosillo González