Al menos 68 personas murieron y alrededor de medio centenar resultaron heridas tras la colisión de dos trenes en la provincia de Toledo, al sur de Madrid, España. Las autoridades advirtieron que el número de víctimas podría aumentar, debido a que los equipos de emergencia aún no han podido revisar por completo los vagones siniestrados.
El accidente ocurrió cuando un tren AVE, que transportaba a 378 pasajeros y se dirigía a Sevilla, impactó contra un convoy de la compañía Iryo, en el que viajaban 174 personas, incluido un bebé. De acuerdo con los primeros reportes, el segundo tren se encontraba detenido sobre las vías.
El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, informó que los rescatistas continuaban buscando víctimas entre los restos de los vagones. También reportó heridos en distintos niveles de gravedad, incluidos pacientes en condición crítica.
Las primeras explicaciones apuntan a una posible falla en el sistema de seguridad ferroviaria LZB, que dejó detenidos al menos seis trenes. Posteriormente, el centro de control de Adif autorizó la reanudación de la marcha del AVE, que recorrió cerca de 25 kilómetros antes de impactar contra el Iryo. Las causas del siniestro aún deberán esclarecerse.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, aseguró que se investigará lo ocurrido y que, de existir negligencias, se determinarán responsabilidades.
El accidente provocó la cancelación de servicios ferroviarios entre Madrid y Andalucía, mientras que Iberia y Air Europa habilitaron vuelos adicionales y ampliaron su capacidad para atender a los pasajeros afectados.