Pedro Alliana asumió como presidente de Paraguay tras renuncia de Santiago Peña. El mandatario se construyó un nombre durante décadas de militancia en el poderoso Partido Colorado de Paraguay y esperaba coronar su carrera como presidente en 2028, pero la crisis que estalló días atrás tras la intervención de un banco que dejó a miles de clientes enfurecidos precipitó sus planes.
El político conservador de 52 años, que hasta ahora ocupaba la vicepresidencia, asumió este viernes el cargo como presidente del país luego de la destitución de Santiago Peña, quien perdió el apoyo de la cúpula de su partido en medio de acusaciones sobre la forma en que manejó los problemas del banco bueno con el que tuvo vínculos.
El saliente presidente fue socio comercial del grupo propietario de la entidad financiera hasta marzo del 2025 y el Congreso lo acusó en un juicio político de cargos que van desde conflicto de intereses hasta desvío de fondos previsionales y enriquecimiento ilícito.
Alliana se mantuvo leal a Peña hasta el lunes, cuando en una inusual declaración pública dijo que ponía en pausa su candidatura presidencial para los comicios internos de su partido, a la espera de que el mandatario encamine la situación económica y financiera del país.
"No estoy en condiciones de asumir un compromiso para pagar la fiesta de otros", declaró en esa ocasión.
Ahora se prepara para completar los casi dos años de mandato que le quedaban a su antiguo compañero en medio de la peor crisis en el país en las últimas dos décadas, que desató manifestaciones en las calles de Asunción y manchó la reputación que había construido Paraguay como un país confiable para las inversiones extranjeras.
Lo hará con el apoyo del conservador Partido Colorado siguiendo probablemente una trayectoria similar a la de sus antecesores de la agrupación, de lazos con Estados Unidos, Israel y Taiwán -que tiene a Paraguay como único aliado en Sudamérica- y una política económica amigable con los mercados.