“Comienza la próxima era de la exploración”, dijo Jared Isaacman, administrador de la NASA tras el lanzamiento de la nave que lleva a cuatro astronautas en un viaje de 10 días y 405 mil 554.688 kilómetros hacia la órbita de la Luna, dentro de la misión Artemis II, que marca la primera vez que los humanos viajan al satélite natural en más de medio siglo.
Trasmitido por la NASA para todo el mundo mediante su página, en el país por televisión abierta y por Internet en cuentas como la de @morracientifica, el lanzamiento causó expectativa y emoción, ya que desde las primeras horas de ayer, miércoles, aún no se había confirmado del todo si se realizaría el despegue, debido a los cambios en el clima.
En la trasmisión, cuando faltaba un minuto para el lanzamiento, muchos mexicanos y seguramente en varias partes del orbe, se acercaron a una pantalla de teléfono celular o computadora para no perderse el despegue realizado desde Florida, Estados Unidos.
La famosa cuenta regresiva de 10 segundos comenzó y al finalizar, se escuchó un rugido intenso que resonó mucho más allá de la plataforma de lanzamiento, porque se utilizó el cohete más potente jamás construido por la NASA. De 98 metros de altura que despegó a las 18:36 hora local. Antes del embarque de los astronautas, se cargaron más de 2.6 millones de litros de combustible en la nave.
Fueron minutos de excitación, pero también de angustia, ya que algunos espectadores no separaron la mirada al cohete y recordaron el terrible suceso de cuando el transbordador espacial Challenger se desintegró a los 73 segundos de vuelo, causando la muerte de sus siete tripulantes el 28 de enero de 1986.
También pasó por la mente de algunos la desintegración del transbordador espacial Columbia (misión STS-107) del primero de febrero de 2003, durante su reentrada a la atmósfera. Los siete tripulantes murieron debido a un daño en el ala izquierda provocado por espuma aislante durante el despegue.
Pero esta vez, ante los ojos de miles, la cápsula Orión se desprendió como estaba previsto de los inmensos depósitos del cohete SLS, que la impulsó al espacio y la puso en la órbita terrestre.
La tripulación compuesta por la primera mujer en viajar hacia la Luna, Christina Koch; el primer astronauta afroestadunidense, Victor Glover; el astronauta canadiense, Jeremy Hansen, y el comandante, Reid Wiseman, permanecerá alrededor de la Tierra 25 horas para realizar una serie de pruebas, antes de poner rumbo hoy hacia el satélite natural, situado a más de 384 mil kilómetros de la Tierra.
Regalo mexicano
Uno de los datos más curiosos es el que se mencionó en redes como un “regalo mexicano”. Se trata de 58 tortillas de harina de trigo en el menú oficial para el viaje alrededor de la Luna. Su uso en el espacio fue popularizado por el astronauta mexicano Rodolfo Neri Vela en 1985, convirtiéndose desde entonces en un alimento básico en vuelos espaciales.
Además de ese “manjar”, también llevan abordo 189 alimentos, diseñados para durar hasta 18 meses sin refrigeración.
Seleccionadas por seguridad, esas tortillas no generan migas peligrosas para los sistemas de la nave en gravedad cero, sustituyendo al pan convencional. Se elaboraron especialmente para evitar moho y mantener su flexibilidad en el espacio. Según la NASA, las tortillas son ideales en microgravedad, ya que no se desmoronan y permiten envolver alimentos, evitando que partículas floten y dañen equipos delicados.
Además de los comestibles, también va abordo Rise, un muñeco de peluche del tamaño de una pelota de softball que lleva una gorra de beisbol como referencia a la misión Apolo 8 de 1968.
La función de Rise dentro de la nave es ser un indicador visual para los astronautas para informarles que alcanzaron la gravedad cero en el espacio, esos instrumentos son pequeños objetos que pueden flotar en el espacio y permiten a las tripulaciones saber que han abandonado la atmósfera terrestre.
Igualmente, el muñeco es el responsable en llevar una tarjeta MicroSD con los nombres de 5.6 millones de personas de todo el mundo para este vuelo histórico.
El peluche fue diseñado por Lucas Ye, un alumno de segundo grado del norte de California y Rise es el segundo indicador que ha utilizado la NASA. El primero que se empleó fue en el exitoso vuelo de prueba Artemis I, realizado en 2022, donde llevó a bordo a Snoopy, la mascota de la agencia desde hace décadas.
La NASA y sus astronautas recalcaron que Artemis II es una misión de prueba y que era posible que la tripulación regresara antes de alcanzar la órbita lunar y representa el primer paso de los ambiciosos planes de la agencia espacial para establecer una base lunar permanente. El programa tiene como objetivo un alunizaje cerca del polo sur lunar en 2028.
Luego del despegue, comenzaron a llegar las felicitaciones, incluso del rey Carlos III de Inglaterra al astronauta de la Agencia Espacial Canadiense, Jeremy Hansen.
Artemis II utilizará una trayectoria de retorno libre, sobrevolando la Luna, para regresar a casa impulsado por la gravedad y con un mínimo de combustible. La gravedad tanto de la Luna como de la Tierra proporcionará gran parte, si no la totalidad, del impulso necesario para mantener a Orión en su trayectoria circular de ida y vuelta, en forma de ocho.
El viaje de Artemis II fue retrasado repetidamente debido a una serie de problemas técnicos, lo que obligó a la NASA a cancelar un intento de lanzamiento anterior y a retirar la nave espacial de la plataforma, posponiendo el despegue dos meses.
A diferencia del programa Apolo, que se centró en establecer bases lunares rápidamente en una carrera frenética contra la Unión Soviética, Artemis busca crear una base lunar sostenible y lo suficientemente sofisticada como para satisfacer incluso a los aficionados más acérrimos de la ciencia ficción.
Los astronautas volaron por última vez a la Luna durante la misión Apolo 17 en 1972. La NASA espera poder volver a enviar seres humanos a su superficie en los próximos dos años, y China aspira a hacer lo mismo para 2030.
información: La Jornada