Acusa que las últimas reformas buscan blindar al régimen, proteger a sus allegados y anticipar el rechazo ciudadano
Tiembla el oficialismo por enfrentar el creciente descontento ciudadano por la inseguridad, el deterioro institucional y la falta de resultados en áreas fundamentales del gobierno
Chihuahua, Chih.- El diputado local Jorge Soto advirtió que México atraviesa una peligrosa transformación institucional en la que el régimen encabezado por Morena está dejando atrás lo que durante décadas fue conocido como la “dictadura perfecta” para construir lo que calificó como una “dictadura perversa”: un sistema donde el poder ya no sólo controla las instituciones, sino que modifica las reglas para protegerse de las consecuencias de sus propios actos.
Al analizar la reciente aprobación de reformas electorales y judiciales impulsadas por la mayoría oficialista en el Congreso de la Unión, Soto afirmó que el verdadero mensaje detrás de estos cambios es un reconocimiento implícito de que el proyecto político de Morena enfrenta un creciente desgaste social.
“Estas reformas son un enorme ‘mea culpa’ del oficialismo. Son la confesión de un régimen que sabe que está perdiendo legitimidad y que teme enfrentar el juicio democrático de los ciudadanos. Cuando un gobierno tiene que cambiar las reglas para protegerse, está reconociendo su propia fragilidad”, sostuvo.
El legislador señaló que la llamada “Ley Monreal”, que incorpora nuevas causales de nulidad electoral bajo criterios ambiguos, así como la reforma aprobada de último momento para permitir que magistrados electorales en funciones puedan competir por un nuevo periodo en 2028, forman parte de una misma lógica política: garantizar mecanismos de autoprotección para quienes hoy detentan el poder.
“Primero capturaron el Poder Legislativo. Después fueron por el Poder Judicial. Ahora están construyendo las condiciones para influir en los órganos que califican las elecciones. Es una estrategia integral de concentración de poder que debería preocupar a cualquier demócrata, independientemente de su partido”, afirmó.
Soto sostuvo que históricamente el sistema político mexicano fue criticado por mantener una hegemonía disfrazada de pluralidad. Sin embargo, consideró que el fenómeno actual representa un deterioro aún más profundo.
“La dictadura perfecta simulaba competencia política mientras concentraba poder. La dictadura perversa ya ni siquiera siente la necesidad de ocultarlo. Modifica leyes, amplía facultades, debilita contrapesos y coloca piezas afines en las instituciones encargadas de arbitrar la democracia”, señaló.
El diputado panista aseguró que el discurso de transformación prometido por Morena terminó derivando en un modelo de concentración política donde cada nueva reforma parece orientada a fortalecer al régimen y no a los ciudadanos.
“Lo preocupante es que cada reforma se justifica en nombre de la democracia, pero el resultado siempre es menos vigilancia, menos equilibrio y más poder para quienes gobiernan. Eso no fortalece la República; la debilita.”
Soto agregó que la reciente modificación para permitir la reelección de magistrados electorales por un nuevo periodo de seis años genera dudas legítimas sobre la independencia futura de los órganos responsables de validar las elecciones nacionales.
“Cuando quienes deben arbitrar la competencia política tienen incentivos para agradar al poder que controla las reformas, el riesgo institucional es evidente. La democracia necesita árbitros independientes, no funcionarios que deban su permanencia a una mayoría legislativa.”
Finalmente, afirmó que detrás de esta serie de cambios existe un factor común: el temor del oficialismo a enfrentar el creciente descontento ciudadano derivado de la inseguridad, la violencia criminal, el deterioro institucional y la falta de resultados en áreas fundamentales del gobierno.
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