En los últimos días se han viralizado testimonios de juarenses a los que le han retirado el documento por 'turismo de maternidad'
Ciudad Juárez.– Las inmediaciones de los puentes internacionales en Ciudad Juárez registraron este jueves una estampa poco habitual: filas prácticamente inexistentes, tiempos de espera mínimos y un flujo vehicular sumamente fluido que sorprendió a automovilistas y peatones.
Durante las primeras horas de la jornada, usuarios en redes sociales y conductores reportaron que el Puente Libre (Córdoba-Américas) lucía prácticamente sin fila, una situación replicada en el puente Zaragoza. Por su parte, el cruce internacional del Centro (Santa Fe) presentó tramos vacíos hasta mitad del puente, un escenario que contrasta drásticamente con las largas horas de espera que suelen caracterizar a la frontera.
Actualmente en el Puente Libre Córdova-Américas se registra un tiempo aproximado de 40 minutos, con la fila llegando hasta donde se unen la avenida Rafael Pérez Serna y Abraham Lincoln, cerca de la aduana mexicana.
En el Puente Santa Fe la espera es de alrededor de 25 minutos, mientras que en Zaragoza se reportan aproximadamente 40 minutos. En Santa Teresa, el tiempo estimado es de apenas 15 minutos.
Este fenómeno de baja afluencia coincide en medio de un contexto de creciente incertidumbre y preocupación entre la comunidad fronteriza. En los últimos días, se ha desatado un fuerte clima de pánico derivado de reportes y rumores sobre el retiro masivo de visas a ciudadanos mexicanos, presuntamente vinculados a investigaciones por el llamado "turismo de maternidad" y otras revisiones migratorias más estrictas por parte de las autoridades estadunidenses.
La aprensión ha provocado que muchos residentes locales decidan posponer o evitar cruzar hacia El Paso, Texas, ante el temor de ser sometidos a revisiones secundarias exhaustivas, cancelaciones repentinas de documentos migratorios o la pérdida definitiva de la visa láser.
Mientras las autoridades aduaneras de Estados Unidos (CBP) operan con normalidad, el impacto psicológico y social en la franja fronteriza se refleja de manera inmediata en la disminución del tráfico binacional, dejando los cruces internacionales con una "soledad" inusual para un día hábil.