Austin.- A partir de este jueves 4 de diciembre de 2025 entra en vigor la ley SB8, una medida impulsada por legisladores republicanos que obliga a que el uso de baños, vestidores y otros espacios privados en edificios públicos se rija según el sexo asignado al nacer.
La aplicación de la norma ha encendido alertas entre organizaciones civiles y grupos transgénero, quienes advierten que la regla podría abrir la puerta a episodios de hostigamiento, discriminación y confusión en escuelas, universidades, bibliotecas y agencias estatales.
De acuerdo con el texto de la SB8, todas las instituciones públicas deberán tomar “pasos razonables” para garantizar que cada persona utilice el baño correspondiente a su sexo biológico. Sin embargo, el mecanismo para hacerlo sigue sin estar claro. Algunas voces han planteado posibles revisiones de documentos o controles más estrictos, propuestas que incluso los propios legisladores consideran medidas extremas.
La ley incluye excepciones para situaciones de emergencia médica, labores de limpieza o mantenimiento, así como para adultos que acompañen a menores de nueve años o apoyen a personas que requieran asistencia. Los negocios privados —como restaurantes, tiendas y otros establecimientos— no están obligados a aplicar la SB8 y podrán definir sus propias políticas internas.
En caso de incumplimiento, la responsabilidad recaerá en la institución y no en los usuarios. Cualquier residente de Texas podrá reportar una presunta violación por escrito; la dependencia tendrá tres días para corregirla. Si no lo hace, la Oficina del Fiscal General podrá imponer multas que van desde 25 mil dólares por la primera falta hasta 125 mil dólares por cada día adicional en que persista la infracción.