Con la voz entrecortada y el corazón cansado de tanto luchar sola, Elsa Domínguez decidió alzar la voz por su nieto, un niño que cursa el tercer año de primaria y que, pese a su corta edad, ya conoce de cerca el rechazo y la indiferencia.
La mujer relató que en la Primaria Miguel Hidalgo, ubicada en el sector poniente de la ciudad, su nieto —quien padece Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH)— es constantemente señalado por su maestro, quien, lejos de protegerlo, lo minimiza y solo le levanta reportes cuando se ve involucrado en conflictos, aun cuando estos son iniciados por otros compañeros.
Según explicó, el menor ha sido víctima de bullying en repetidas ocasiones: ha regresado a casa mojado, con la ropa rayada con pluma, golpeado y con sus útiles escolares dañados. Sin embargo, cuando intenta defenderse, es él quien termina castigado o enviado a la dirección.
Desesperada por brindarle apoyo profesional, Elsa buscó ayuda en la Fundación Vida, donde le solicitaron un documento que acreditara que el niño es estudiante. No obstante, en la escuela se negaron a proporcionarlo bajo el argumento de que ella no es la madre ni la tutora legal, recalcándole que “solo es la abuela”.
“Hoy llegó muy contento diciéndome que sus compañeros le habían dejado muchos recaditos en su mochila. Pensé que eran mensajes bonitos… y cuando los vi, eran puras ofensas y obscenidades. Eso me quebró el corazón”, relató.
Ante esta situación, Elsa Domínguez decidió hacer pública su historia con la esperanza de que las autoridades educativas volteen a ver el caso y se brinde la atención necesaria a su nieto, no solo por el trastorno que padece, sino para que deje de ser objeto de burlas, agresiones y abandono escolar.
Su llamado es claro: pide comprensión, apoyo y justicia para un niño que solo quiere aprender sin miedo.
Redacción Mayra Hermosillo González