Delicias.— La tarde de este lunes, una nueva tragedia volvió a sacudir profundamente a la comunidad de Delicias, luego de que una niña de aproximadamente 10 años perdiera la vida tras una volcadura registrada cerca del puente Cielovista y el parque Fundadores, una zona marcada por antecedentes dolorosos que hoy reavivan la consternación colectiva.
El accidente dejó además a cuatro personas lesionadas, entre ellas una bebé de apenas dos años de edad, en un hecho que movilizó a cuerpos de emergencia y ciudadanos que presenciaron la angustiante escena.
De acuerdo con los primeros reportes, tras la volcadura la menor salió proyectada y quedó inconsciente, siendo arrastrada por la corriente del canal que pasa por el lugar. La desesperación se apoderó de quienes se encontraban cerca, hasta que un taxista logró darle alcance metros más adelante para rescatar su cuerpo.
Momentos después, el padre de la pequeña arribó al sitio y, al percatarse de que su hija ya no contaba con signos vitales, entró en estado de shock ante la devastadora escena, misma que conmocionó tanto a familiares como a testigos.
Este lamentable hecho revive una herida aún abierta en la memoria de Delicias, pues justamente hace un año, en esa misma zona, en el mes de Mayo pero del año 2025, otra menor perdió la vida de manera trágica. Se trató de Ivana Rodríguez, una niña de apenas ocho años y estudiante de segundo grado de la primaria Melchor Ocampo, quien falleció luego de ser arrollada al intentar cruzar la carretera federal.
Ambos casos, ocurridos en circunstancias distintas pero igualmente desgarradoras, tienen en común el dolor irreparable por la pérdida de dos niñas de edades similares, arrebatadas de manera repentina y violenta.
La repetición de estas tragedias en un mismo punto ha generado tristeza, indignación y preocupación entre habitantes de Delicias, quienes lamentan que nuevamente una familia quede marcada por una pérdida tan dolorosa.
Hoy, Delicias vuelve a vestir luto. Dos accidentes, dos historias truncadas y una comunidad entera que observa con impotencia cómo, en menos de un año, la vida de dos pequeñas fue apagada en una zona que parece cargar con recuerdos imborrables de dolor.
Mayra Hermosillo