En el marco del Día del Perro, Raúl Guízar compartió la historia de Panchito Punk, un perro mestizo que apareció de manera inesperada durante una madrugada de 2020 y que, desde entonces, se convirtió en su compañero inseparable.
Raúl recordó que aquella noche circulaba en motocicleta bajo una ligera lluvia, a la altura del puente de Soriana, cuando un cachorro salió de la nada y se atravesó frente a la unidad. Alcanzó a frenar, se bajó para ver si estaba bien y comenzó a hablarle. El pequeño perro respondió brincando a su alrededor y moviendo la cola, como si ya lo conociera.
Tras unos minutos le preguntó si quería irse con él. El cachorro, flaco, sucio y con el pelaje lleno de rastas, reaccionó con más entusiasmo. Raúl lo acomodó dentro de su chaleco de cuero y ambos emprendieron el camino de regreso a casa. Al día siguiente un veterinario estimó que tenía alrededor de seis meses de edad y, aunque fue encontrado en junio, decidió celebrar su cumpleaños cada primero de enero.
Con el paso del tiempo Panchito Punk se convirtió en el compañero de todas las rodadas. Primero viajaba dentro de una mochila y después encontró su lugar favorito sobre el tanque de la motocicleta. Incluso protagonizó una aventura cuando desapareció y fue localizado en Meoqui, a más de veinte kilómetros de donde vivía. Raúl fue por él y regresaron juntos en la moto, como si nunca se hubiera ido.
Han pasado seis años desde aquel encuentro. Raúl asegura que Panchito Punk no es solamente una mascota, sino su compañero de vida, de viajes y de la rutina diaria. En este Día del Perro considera que muchos animales llegan sin avisar y terminan ocupando un lugar especial, demostrando que, en ocasiones, quienes creen rescatar a un perro descubren con el tiempo que el cambio fue para ambos.