Durante el primer semestre del año se registraron 84 carpetas de investigación por estos delitos, un incremento del 31% respecto al mismo periodo de 2025
Parral se encuentra en el primer lugar estatal y en la posición número 15 a nivel nacional en incidencia de violencia sexual contra niñas, niños y adolescentes durante el primer semestre del año, de acuerdo con datos presentados por Ficosec . “Lo que preocupa más es que este tipo de delitos son silenciosos; la mayoría no se denuncia”, advirtió Reyna Rodríguez , coordinadora del proyecto Colores del Alma.
De acuerdo con las cifras expuestas, durante los primeros seis meses de 2026 se contabilizaron 84 carpetas de investigación de delitos sexuales contra niñas, niños y adolescentes en Parral, mientras que en el mismo periodo del año anterior se registraron 64 casos, lo que representa un incremento del 31%.
Rodríguez señaló que, aunque los números reflejan una problemática importante, existe un subregistro debido a que muchas víctimas no llegan a presentar una denuncia formal, principalmente por factores como el miedo, la vergüenza o la presión dentro del entorno familiar. “Es un delito que por su carácter, porque es algo muy íntimo y que afecta no solamente a la víctima sino también a la familia, es difícil de denunciar”, explicó.
En el panorama estatal, durante los últimos dos años se han identificado 627 víctimas de violencia sexual contra niñas, niños y adolescentes. Del total, el 87% corresponde a niñas y adolescentes mujeres, mientras que el 54% de las víctimas tienen entre 3 y 17 años.
La coordinadora de Colores del Alma indicó que los delitos más frecuentes dentro de esta problemática son el abuso sexual y la violación, además de señalar que en la mayoría de los casos el agresor pertenece al círculo cercano de la víctima.
“Desafortunadamente se da dentro del círculo familiar, de amistad; la víctima conoce al victimario. Son parientes cercanos, vecinos o personas que están al cuidado de los niños”, señaló.
Ante este panorama, Rodríguez destacó la importancia de fortalecer la prevención y la detección temprana, especialmente desde espacios como las escuelas, donde los docentes pueden identificar cambios de conducta o señales de alerta en niñas, niños y adolescentes.
Explicó que parte del trabajo del proyecto Colores del Alma consiste en brindar herramientas a menores, familias y personal educativo para reconocer posibles situaciones de violencia y promover la denuncia de los casos.
“Los maestros están obligados a denunciar cuando identifican este tipo de problemáticas; por eso es importante capacitarlos para que puedan detectar cuando un niño o adolescente puede estar siendo víctima de un delito sexual”, agregó.
Rodríguez indicó que a nivel nacional la denuncia por este tipo de delitos se mantiene entre un 7 y 10%, debido a las dificultades que enfrentan las víctimas y sus familias para iniciar un proceso legal.