Martín Alonso Serna es un hombre que durante gran parte de su vida se dedicó al campo, realizando labores como siembras, piscas y limpieza de parcelas. Sin embargo, el desgaste en sus rodillas le impidió continuar con el mismo ritmo de trabajo, por lo que buscó una nueva manera de salir adelante.
Ahora, con sus manos crea flores hechas de papel y popote jumbo, mismas que ofrece a la ciudadanía en las calles. Asegura que no pide un precio fijo por ellas, sino que acepta el apoyo que las personas gusten brindarle.
“Antes me dedicaba a la labor, pero ya no puedo. Me enseñaron a hacer estas flores en el centro y ahora salgo a venderlas”, comentó.
Originario de Rosales, Martín viaja en camión hasta los puntos donde ofrece su trabajo. Explicó que elaborar una sola pieza requiere tiempo y dedicación, pues puede tardar un día completo y parte de la noche en terminarlas.
Aunque reconoce que las ventas son variables, hay días en los que la gente lo apoya de buena manera. “En días buenos sí he sacado hasta mil pesos, para qué voy a decir que no”, expresó.
A sus años, continúa enfrentando las altas temperaturas y el riesgo de permanecer cerca de las vialidades, pero asegura que la voluntad y las ganas de trabajar lo mantienen de pie.
“No ando todos los días porque las rodillas ya no me ayudan, a veces salgo después de dos o tres semanas, pero mientras pueda seguiré trabajando honradamente”, señaló.
Martín no está casado y vive solo, aunque cuenta con sus hermanos como parte de su familia. Su historia refleja la búsqueda de una alternativa digna para salir adelante pese a las dificultades físicas y económicas.
Edición: Mayra Hermosillo González♥